lunes, 27 de abril de 2015

A Construir Puentes

Hace poco tiempo, dos hermanos que vivían en fincas vecinas cayeron en un conflicto.

Este fue el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos, compartiendo la maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente.

Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos y explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien tocó la puerta de la finca de Luis. Al abrirla, vio un hombre con herramientas de carpintero. Estoy buscando trabajo por unos días, dijo el carpintero, quizá usted requiera algunas pequeñas reparaciones en su finca y yo pueda ayudarle. Sí, dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella finca, ahí vive mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros, él tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que nos separara, bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor.

Ve usted aquella pila de deshechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más. El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación; muéstreme dónde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajó duro midiendo, cortando y clavando.

Cerca de la tarde, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos completamente abiertos: Ninguna cerca  de dos metros había. En su lugar había un puente. Un puente que unía las dos fincas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su finca y abrazando a Luis le dijo:

Eres una gran persona pues construyes este puente después de lo que te he hecho y dicho.

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. Espera, le dijo el hermano mayor, quédate unos cuantos días, tengo varios proyectos para hacer. Me gustaría quedarme, dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes para construir.

Deja de guardar resentimientos, en lugar de esto, construye puentes de paz, de amor y podrás ser feliz y hacer felices a los demás. Lo que se guarda en el corazón, se guarda para siempre. Vale la pena disfrutar la vida.